Siempre somos los mismos, tengamos tres, seis, diez o veinte años. Tal vez cuando tenemos cinco o seis años nuestro verdadero carácter sea más evidente, pues entonces no pretendemos nada, mientras que a los veinte intentamos representar un papel, el que esté de moda en ese momento. [...] No obstante, a medida que la vida pasa nos cansamos poco a poco de mantener ese carácter que nos hemos inventado y volvemos a nuestra individualidad, siendo cada día un poco más nosotros mismos. Esto resulta a veces desconcertante para los que nos rodean, pero para la persona en cuestión supone un gran alivio.
Karmele Jaiok Maitasun kapitala liburuan egiten dituen aipuek animatuta irakurri dut eta espero nuena baino gutxiago gustatu zait. Maitasun kapitala askoz hobeto.












